Manejar todas las tareas y diligencias del día puede requerir una buena inversión de energía. Muchas veces, sin embargo, esperamos enfrentar estas actividades sin alimentarnos bien o con poco descanso. Pronto, descubrimos que no tenemos el empuje necesario para completarlas.
Es posible que, en momentos como esos, recurras a una ayuda especial, como las bebidas energizantes. Estas contienen altas dosis de cafeína que estimulan el organismo de forma rápida y económica.
Desafortunadamente, un nuevo estudio gubernamental revela que las visitas a la sala de emergencia por problemas relacionados con las bebidas energizantes aumentan cada día más, especialmente entre personas mayores de 40 años de edad.
Por ejemplo, en 2007 se registraron 10,068 visitas a salas de emergencia a causa del consumo de estas bebidas. Sorprendentemente, en 2011 se registraron 20,783 visitas –más del doble.
Según la información más reciente de la Red de Advertencia sobre elAbuso de Drogas (DAWN, por sus siglas en inglés), un sistema de vigilancia de salud pública que supervisa las visitas relacionadas con drogas que se hacen a la sala de emergencias de los hospitales, cada año (desde el 2007 hasta el 2011) acudieron a la sala de emergencias más hombres que mujeres buscando atención por problemas relacionados con las bebidas energéticas. Y hubo más pacientes entre las edades de 18 a 39 años que pacientes en otro grupo de edad.
Aunque es un problema que comúnmente se ha asociado a los jóvenes, el aumento más grande se ha visto en personas mayores de 40 años. Para este grupo, las visitas incrementaron un 279% –de 1,382 en el 2007 a 5,233 en el 2011–.
Tomar grandes cantidades de cafeína puede tener efectos adversos en el organismo, como insomnio, nerviosismo, dolor de cabeza, palpitaciones y convulsiones que pueden ser suficientemente graves para requerir una visita a emergencia.
Por eso, es necesario leer las etiquetas para saber qué vas a consumir. Si usas algún tipo de medicamento, evita las bebidas energizantes. Si no existe una tabla de información nutricional en la etiqueta, no la compres.
Sobre todo, fíjate en el contenido de carbohidratos y calorías, y evalúa para qué los necesitas. Comprueba si los ingredientes son seguros y legales. Pero, ante todo, confía en tu organismo. Si experimentas cambios adversos o alguna condición que puedas asociar a estas bebidas, deja de tomarlas y acude a tu médico.